Lesbianas y bisexuales

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EPISODIO LÉSBICO

mamas-lesbianasCuando la gente me pregunta si soy bisexual, por lo general contesto que no (aunque a veces he sentido que no lo sé de cierto). No sólo reconozco la belleza femenina, sino que la encuentro en particular atractiva. Sin embargo, los hombres acaparan mi voluntad, y hablo aquí de un aspecto integral y no visual solamente. El concepto hombre, macho, me seduce en tanto posee fuerza, simplicidad, potencia.

He tenido sexo con mujeres algunas veces, la mayoría de ellas persiguiendo el fin último de incitar a mi pareja, de transgredir, de desempeñar un papel fantástico, pero siempre encontrando grata la experiencia. Aunque me he enamorado de muchos hombres distintos, soy incapaz de enamorarme de las mujeres, salvo por un caso excepcional.

A y yo somos grandes amigas desde que nos conocimos en la secundaria. En aquel tiempo nos sorprendía que nuestra estatura, nuestro peso y hasta nuestras medidas fueran tan similares (milímetros de diferencia). Teníamos estilos diferentes: yo rubia, procurando siempre altos niveles de feminidad, recurriendo a vestidos, tacones y maquillaje a la menor provocación; ella morena, de pelo corto y ojos rasgados, aliada de jeans y camisetas, defensora de la practicidad. Pero nuestros cuerpos se parecían y nosotras nos sentíamos orgullosas de ello.

Cuando teníamos dieciocho comenzamos un sistema de coqueteos que ninguna de las dos distinguíamos muy bien de lo meramente amistoso. Desde nalgadas en medio de una guerra de almohadas hasta caricias maternales cuando la otra estaba en crisis. Lo siguiente fueron los besos en los labios: recurríamos a ellos principalmente en fiestas, para divertirnos con las reacciones masculinas.

Un día las dos asistimos a una reunión, acompañadas de nuestros respectivos galanes. Debido a una tormenta, la casa era víctima de constantes apagones durante los cuales mi amiga y yo aprovechábamos para darnos besos de larga duración que me sabían a gloria y que se esfumaban en cuanto la luz volvía. Oscuridad: A y Caridad silenciosas, besantes y extasiadas; luz: A y Caridad sentadas junto a sus novios, sonriendo con cara de no mato una mosca. Entre beso y beso, A tuvo el detalle de susurrar un te amo en mi oído, lo cual conmovió mi sensibilidad amistosa, femenina al fin y al cabo. Yo también te amo, pensé sin poder hablar pues la lengua de mi amiga era ya temporal inquilina en mi boca.

Los apagones cesaron, A me pidió que la acompañara al baño y ahí las dos nos pusimos un faje histórico que casi nos llevó al orgasmo, de no ser porque los galanes comenzaron a solicitar nuestra presencia en la reunión. Y eso fue todo. Después de ese capítulo A y yo seguimos dándonos besos en las fiestas y hasta hablamos de tener sexo un día, pero nunca sucedió.

Si después del faje relatado alguien me hubiera preguntado si estaba enamorada de A, hubiera contestado que sí sin dudarlo. Ahora pienso que se trataba de un lazo magnificado por la amistad y la empatía.

Por cierto, A es ahora mamá de dos niñas bellísimas. Vivimos en ciudades distintas y nos vemos sólo de vez en cuando. Ayer llamó. Yo no estaba en casa pero escuché su mensaje en la contestadora y me dio mucho gusto saber de ella. Por eso le dedico este post.

Mayo 23, 2009 Publicado por ladiosadel69 | Chicas Lesbianas | | Aún no hay comentarios